Viendo la Web

Febrero 24, 2008

El orgasmatrón existe

Así es, el siempre genial Woody Allen se adelantó a su tiempo en aquella memorable El dormilón. Ahora, el doctor Stuart Meloy, quien en 1998 descubrió por casualidad mientras implantaba electrodos a un paciente (según cuenta él mismo en LA Times) que activando ciertas zonas en la médula espinal las mujeres experimentan un orgasmo instantáneo, se ha propuesto comercializar su hallazgo. El doctor Meloy ya ha cursado su solicitud de aprobación a la FDA, a la que lo ha presentado como un tratamiento para la “disfunción orgásmica femenina”, y es probable que en 2 o 3 años lo veamos en el mercado. El elevado precio se debe a que su instalación requiere una intervención quirúrgica, pero según cuenta con mucho humor Adam Frucci en Gizmodo, el dispositivo promete ser la panacea incluso para los hombres con problemas graves de impotencia.

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La aprobación para la comercialización del Orgasmatrón, que ha sido presentado como un tratamiento para la “disfunción orgásmica femenina” a la FDA (organismo que regula los fármacos y alimentos en los Estados Unidos) se encuentra en la actualidad en lista de espera. Este dispositivo, que tiene el tamaño de un paquete de tabaco (aunque se está trabajando en su miniaturización), posee dos cables finos que se unen a los nervios de la médula responsables del placer sexual. Luego basta con apretar el botón del mando a distancia y abracadabra… se obtiene un orgasmo 100% real. ¿Qué tal te sientes?

Las mujeres que han usado el dispositivo dicen que sienten como si su clítoris y vagina hubiesen sido estimulados de verdad, osea que se consigue un efecto realista. (”Una mujer me preguntó: ¿se considerará adulterio si le paso el control remoto a otra persona que no sea mi marido?”, comenta Meloy).

Algunas voluntarias también informan haber experimentado episodios fugaces de apretones musculares en la zona de los pies, comenta Meloy, probablemente como resultado de los pulsos eléctricos que abandonan la médula y estimulan los nervios motores cercanos. (Se pregunta si este fenómeno podría estar relacionado con la descripción habitual del orgasmo: “Se me encogieron los dedos de los pies”.)

Y cuando la intensidad del aparato se aumenta al máximo, dice Meloy, algunas mujeres relatan que sus músculos rectales y vaginales se contraen rítmicamente al compás de los impulsos, incluso antes de culminar el orgasmo.

A mi me parece demasiado asombroso. Pero se en lo que estás pensando: “Esto está bien, genial para las mujeres ¿pero qué pasa conmigo?”. No se preocupes amigos, nosotros también recibirmos nuestro premio.

Meloy afirma que también se lo ha implantado a dos hombres impotentes. En ambos casos, los voluntarios fueron capaces de alcanzar una erección, y según informaron, tuvieron potentes eyaculaciones.

¡¡Potentes!! Parece que voy a tener que volver a usar bolsas de basura por pantalones.

Desafortunadamente para aquellos privados de sus orgasmos, cuando el Orgasmatrón llegue al mercado en dos o tres años, probablemente cueste unos 12.000 dólares, lo cual va a ser realmente difícil de justificar para la mayoría de las personas. Personalmente, el método tradicional siempre me ha funcionado bastante bien, pero cuando se trata de alcanzar “el gran O”, no puedo juzgar a nadie porque haya seguido este o aquel método que les garantice resultados satisfactorios.

Original: Orgasmatron Delivers Instant Orgasms at the Touch of a Button (vía LA Times)

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